Ghost

Prestar amor y que te lo devuelvan con intereses.

14 de febrero.

14 de febrero.

Me gusta verme en tus ojos, verte conmigo.

Amor es locura, algo.

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Fidelity

Regina Spektor

¡VIVA LA NAVIDAD!

¡VIVA LA NAVIDAD!

Campaña publicitaria “no conduzcas mientras ella maneja”.

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“La última llamada”

Renata tenía 21 años, estaba saliendo de la universidad, después de dedicar cuatro años sin descanso a sus estudios, estaba lista para divertirse y probar lo rico de la vida.

Mateo tenía 23 años, con dificultad salió de la universidad, fueron cuatro años en los que vivió a plenitud su “vida universitaria”; nunca fue de los más aplicados en su clase pero sí el más popular, estaba listo para no tener más responsabilidades escolares y disfrutar la vida.

Unos días después de salir de clases se organizó una fiesta de despedida en casa de Roberto, uno de los mejores amigos de Mateo.

 Renata no era de las más populares, pero tenía un brillo especial que la hacía llamar la   atención, llegó a la fiesta con tres amigas desde temprano, tomaron algunas cervezas, platicaron y  ya en ambiente se pusieron a bailar, se la estaban pasando muy bien.

Unas horas más tarde llego Mateo, que estaba en una fiesta de otra universidad, lo primero que vio cuando llego fue a Renata, le encanto su cabello color chocolate que se movía por los aires mientras ella bailaba y sus pecas en la cara que combinaban perfectamente con sus ojos color miel; ella también  lo noto, le atrajo sus brazos fuertes, su sonrisa coqueta y su cabello negro que hacia resaltar su cara pálida.

 Fue atracción  a primera vista, sin decirse nada se fueron acercando a donde estaba el otro hasta que quedaron de frente y al mismo tiempo se dijeron hola.

De un hola comenzó toda una historia de amor que ninguno de los dos se imaginaba; se quedaron el resto de la noche juntos, salieron al jardín y no escuchaban nada más que a ellos mismos, miraron las estrellas y platicaron como si ya se hubieran conocido antes, en menos de tres horas Mateo ya sabía casi todo de Renata, sobre su familia, que su color favorito era el rosa, también que tenía un negocio propio de ropa, su mal habito de comerse las uñas y el miedo que le daban los insectos.

Por su parte Renata se entero que Mateo era hijo único, que su sueño era dedicarse a bienes raíces, que su mejor amiga era su perra Anuka, la debilidad que tenia con los niños y su amor por los videojuegos.

Después de la media noche, Mateo le pregunto si quería que la llevara a su casa, Renata contesto que no pues ella había llevado su auto, intercambiaron números y la acompaño hasta su coche.

- Avísame cuando llegues a tu casa – le dijo Mateo a Renata y ella asintió.

A partir de esa noche, no pudieron separarse en ningún momento. Los dos eran lo mejor que le pasó en la vida al otro.

A la semana sus amigos empezaron a verlos juntos. Los amigos de Renata aceptaron a Mateo, y los de Mateo no pusieron objeción hacia Renata (lo cual es mucho viniendo de sus amigos). Estaban ante un cuento de hadas que no querían que acabara.

Empezaron a pensar en vivir juntos, en el nombre de sus hijos, en quiénes serían los padrinos de los mismos, en donde vivirían, cuantos perros tendrían etc.

Pero un día, algo cambió en Mateo, Renata ya no lo reconocía, lo sentía raro, no era el Mateo que ella conocía.

 Para él no pasaba nada, para él Renata era su prioridad, ella era lo que más amaba. Sin embargo, había algo diferente. Por un momento Renata pensó que sólo estaba paranoica, que era algo que podían solucionar como pareja, que con el tiempo pasaría. Así que hizo lo más lógico y sentó a esperar a que las cosas empeoren o que mágicamente se solucionen.

Por supuesto, la solución no llegó.

Un día en el que no se escribieron en todo el día, le llegó su mensaje de texto a Renata de Mateo anunciándole que quería estar solo y no tener una relación con nadie. Ella  acepto porque le pareció lo correcto. No se puede obligar a alguien a estar a tu lado si desea soledad.

Renata triste aceptó su decisión deseándole felicidad, con una llama pequeña que meditaba que volvería cuando su confusión pasara.

Pero su confusión no pasó. A los tres días Mateo le dijo a Renata que no estaba confundido y que por el contrario ya tenía otra relación.

Los amigos de Mateo estaban incrédulos ante este giro, los amigos de Renata lo odiaban; ella estaba en shock, afortunadamente no había nada que los uniera, ningún vínculo conector entre ellos.

Nadie sabía que era lo que pensaba Mateo, solo el mismo lo sabía y la realidad era que él no tenía otra relación, no había dejado de amar a Renata, al contrario, la amaba más que nunca; pero el tenia un gran secreto que nunca le conto a Renata, tenía cáncer y no quería que ella sufriera por él.

Al pasar los días Mateo no dejaba de pensar en Renata, quería saber si estaba bien, tal vez porque él ya estaba acostumbrado a saber de ella porque a partir del primer día que conoció a Renata ella siempre le mandaba un mensaje de texto con un “ya llegué a mi casa, mi vida”.

Al siguiente día ya no pudo más y se armo de valor para hablar con Renata estaba decidido a contarle la verdad y a que ella tomara la decisión de quedarse con el aunque no sea un camino fácil o continuar su vida sin él.

La amaba tanto que tenía derecho a saber la verdad y cual sea la decisión que ella tomara estaría más tranquilo con su conciencia.

Se dirigió a la sala de su casa y le marco a Renata; sonó el celular de Renata, ella estaba manejando; lo miro de reojo y vio el nombre de Mateo en la pantalla, su corazón se paralizo por un momento, no lo podía creer, no sabía si era un sentimiento de felicidad o de enojo, entro en un dilema de cinco segundos de contestar o no y decidió aceptar la llamada.

-Hola Mateo, ¿Qué quieres ahora?

- Hablar contigo, sé que no te di explicaciones y solo espero que no sea demasiado tarde.

- Voy manejando, así que dime rápido lo que tengas que decirme o háblame después.

-¡No, no me cuelgues!, por favor ya no puedo esperar más, tratare de ser lo más directo posible, la verdad es que no te he dejado de amar, y estos días para mi fueron un infierno, no pensé que perderte fuera más doloroso que…

-¿Más doloroso sobre que Mateo?, se claro.

- Más que mi enfermedad, vivir lo que me queda sin ti, es como estar muerto en vida, Renata tengo cáncer, y tengo miedo, no sé cuánto tiempo me queda, lo he mantenido en secreto para no preocuparte, tenía que decírtelo.

-Mi amor, yo también te amo. Podemos salir adelante juntos, hay terapias, avances, tecnología que puede ayudarte, no todo está perdido. No te voy a dejar, ¿me escuchaste? Nunca te voy a dejar.

Parecía que a partir de ese momento todo iba a mejorar, sintieron un alivio los dos, Renata suspiro y en el segundo que cerró sus ojos un autobús estaba en frente suyo, quiso maniobrar para no chocar contra él pero tenía la mano ocupada con el teléfono, lo soltó inmediatamente pero fue demasiado tarde y se estrello contra un muro.

Mateo escucho todo el ruido y los gritos de las personas, sintió impotencia y culpa, no debió llamarle mientras manejaba, una parte de él lo sabía; quería retroceder el tiempo, quería despertar de la pesadilla pero ya era demasiado tarde.

A pesar que ya pasaron meses, Mateo sigue estable y asiste a terapias para controlar su enfermedad, pero todavía  hay noches en las que llega a su casa y revisa el celular para ver si le llego un mensaje de texto diciendo: “ya llegué a mi casa, mi vida”. Y luego recuerda que Renata ya no está con él.

aunque seas arritmico con esta canción algo se te mueve.

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